lunes, 6 de agosto de 2012

Por un periodismo de la resistencia



Por un periodismo de la Resistencia

Camila Botero Cardozo
cboterocardozo@gmail.com


“[…] de manera que como parece que no tengo remedio y estoy definitivamente perdido para la fructuosa neutralidad, lo más probable es que siga escribiendo cuentos no neutrales y poemas y ensayos y canciones y novelas no neutrales, pero advierto que será así aunque no traten de torturas y cárceles u otros tópicos que al parecer resultan insoportables a los neutros será así aunque traten de mariposas y nubes y duendes y pescaditos”.
Mario Benedetti.


Me niego rotundamente a ser neutral, me considero entonces -y como diría Benedetti-, un caso perdido. Más, mucho más caso perdido para el oficio que he decidido desempeñar en mi vida.
Lo que me han enseñado en la academia es a contrastar fuentes, buscar siempre un equilibrio en las noticias, crónicas y reportajes de los que se vale esta profesión para cumplir con su función de información y formación de audiencias. Sin embargo y con todas escaramuzas que pueda generar en este tema, me declaro en contra de esta posición. Creo en cambio que al reforzar el discurso de los medios masivos de comunicación y al continuar “contrastando fuentes” y “dándole equilibrio” a las noticias simplemente sigo perpetuando “la verdad” que nos quieren imponer y generando opinión en favor de los que dominan la sociedad.
En su discurso de recibimiento del premio Nobel de literatura, el escritor y periodista Albert Camus afirmó al hablar del papel del escritor que: “[…] por definición no puede ponerse al servicio de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la sufren”. Pues bien, si lo trasladamos al periodismo, puede leerse de una manera similar, estar del lado de los que sufren, padecen y sobre todo quienes construyen la historia.
Pienso entonces en lo que dicen algunos profesores cada vez que les planteo una opinión como esta, que debe dársele al espectador todo el espectro de fuentes, que deben mostrarse los diferentes caminos y dejar que el espectador (no con E mayúscula) piense, que decida, que analice. Y sí, el espectador hará su labor de pensar, decidir y analizar pero la labor de interpretación del periodista no se puede perder. Interpretación desde su mirada a la realidad, siempre y cuando esta sea argumentada y, sobre todo, hecha acción. Además, el periodista sería, según mis profesores, el punto neutral del dilema, pero ser neutral es también asumir una posición política pasiva, ni muy muy, ni tan tan.
Es entonces el momento de reiterar la idea de que ponerse de un lado no es hacer mal periodismo, o informar mal, porque incluso se podría pensar en hablar con fuentes oficiales o institucionales para, en muchísimos casos desmentir lo que dicen con la constatación de la realidad y la voz de los que verdaderamente sufren tal o cual problema.
Cito de nuevo a Camus, quien creía en un periodismo crítco, comprometido con su acontecer histórico,“¿Qué queríamos? Una prensa clara y viril, con un lenguaje respetable. Para hombres que durante años, al escribir un artículo, sabían que podían pagar ese artículo con la cárcel y la muerte, era evidente que las palabras tenían su valor y que debían estar muy pensadas. Es esa responsabilidad del periodista ante el público lo que querían restablecer”. No creo que estos artículos estuvieran del lado de los que tenían los medios masivos del país o de los que controlaban Francia para esa época. No, estos eran periodistas de la resistencia, los que realmente elegían el lado de las mayorías.
Periodismo que resiste los embates de los medios masivos que contratan a profesionales para cargar ladrillos y para que se ponga solo lo que les conviene, periodismo que resiste las amenazas, sobornos y asesinatos, periodismo resistente pero abierto a las críticas, estructuradas y argumentadas.
Pienso entonces que escogí un buen oficio, o profesión, o como lo quiera llamar, que me permite siempre estar del lado de los que hacen la historia, como diría un cantante “los hombres sin historia que son la historia”.


“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral 
de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información”.

Rodolfo Walsh







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