jueves, 14 de junio de 2012

PEQUEÑOS TIRANOS SE ESCONDEN BAJO UNA NOTA


PEQUEÑOS TIRANOS SE ESCONDEN BAJO UNA NOTA

Por: Stiven Loaiza




“Desde la niñez el individuo aprende a estudiar por miedo, a resolver problemas que a él no le interesan. El capital ha puesto bajo su servicio y control la iniciativa, la creatividad y la voluntad de los individuos.” – Estanislao Zuleta

La educación entendida como eje central de la emancipación de los pueblos es aun una utopía, esa educación popular tan diversa, digna y libre esta en la mayoría de situaciones en la imaginación, lastimosamente seguimos adscritos a paradigmas de siglos pasados y nos basamos para el proceso de construcción de conocimientos en situaciones de hegemonía y de pormenorización de las ideas de los demás.

Todo está por sentado, todo ya tiene una teorización y justamente eso nos enseñan. Cuando nosotros mismos creamos conocimiento también lo inscribimos en esa regla de que lo que yo creo y digo es lo valido. De ahí nacen los dogmas que a lo largo de la historia han masacrado todo tipo de vía digna de la vida humana.

La educación en este sentido es irracional, no tiene sentido de ser sino para los que dominan y han dominado la vida. Es así que me da tristeza observar la cantidad de tiranos que aprovechan de su situación de superioridad infundida, para atemorizar y demacrar indignamente las ideas de sus “siervos ignorantes” estudiantes…

Es lamentable que aun no se haya superado esto, el sistema y el modelo educativo produce constantemente dioses, mitos y seres superiores, para que estemos obligados a obedecerles y a respetarlos de rodillas ante ellos, arguyendo sabiduría, experiencia y orden, que en últimas no son sino condiciones ególatras y antidemocráticas.


Eso debe acabar, el conocimiento no se genera con dictaduras académicas, el conocimiento se consigue y se genera con disciplina y con respeto por las ideas de todos. La educación popular nos da caminos para trabajar un modo de construcción académica y política entregada completamente a las necesidades primordiales y fundamentales de nuestra sociedad.

La educación popular y las calificaciones cuantitativas chocan estrepitosamente, en una educación al servicio de la humanidad y dispuesta hacia ella, no se debe calificar, ese es el medio por el cual el tirano impone su conocimiento, por medio de este método obliga a la sumisión de los estudiantes, una nota es equivalente a una cárcel, a un manicomio a un asesinato, una nota es un caño de fusil apuntándote a la cabeza, ¡si no dices lo que quieren que digan, estas muerto, no eres apto, no puedes pasar, no puedes avanzar, se te bloquea y niega el conocimiento!

Es evidente que en medio del escabroso modelo educativo que se nos impuso, se puede trabajar, hacerle el juego inverso al sistema, construyendo y destruyendo teorías, sin que las calificaciones pasen  a ser el eje del estudio, un estudiante que busque una nota, está más dominado que mil burros enfilados y un profesor que use una nota para someter a un estudiante a una teoría, es el peor tirano que creó este desalentador modelo de educación.



“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. 

Haga circular esta información”.
Rodolfo Walsh



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