domingo, 12 de febrero de 2012

U. DE A.: ¿RECTOR O RECTORA?


U. DE A.: ¿RECTOR O RECTORA?

Por:
Bernardo Trujillo Calle


Tomado de:
 Medellín, EL MUNDO,  enero 29 de 2012


La pregunta es válida hoy más que nunca.  Hace 50 años nadie hubiera pensado en una mujer policía y ya tenemos generalas.  La mujer superó esa supuesta etapa de incapacidad para los cargos de alto riesgo.  Igual si vamos a la universidad en donde asisten en masa en número superior a los hombres en los distintos programas, desde los sociales hasta los técnicos.  No hay carrera que las excluya por razón del sexo y la verdad es que se disputan los primeros puestos en rendimiento académico.  Pero su llegada a las aulas universitarias apenas fue en el año 32 durante el gobierno de Olaya Herrera.  Desde entonces no ha parado el torrente de ellas en todas y cada uno de los centros superiores de enseñanza.  El cuento del sexo débil hizo carrera y como tal, ella estaba predestinada para los oficios domésticos de los cuales está saliendo por el grado de madurez y formación profesional a que ha llegado.  En cuanto al trabajo, la discriminación a que ha sido sometida desde épocas inmemoriales, todavía en gran medida la mantiene atrapada en su menor salario si bien, como es evidente, del oficio secretarial o de mensajera o de experta en arreglar floreros y servir el tinto, ha pasado a ocupar los escritorios de las jefaturas como abogada, médica, odontóloga, ingeniera etc, y no es extraño verla también en los cargos de las gerencias más exigentes, ministerios, gobernaciones, decanaturas, profesorado, y hasta de candidatas presidenciales.

Entonces la pregunta inicial –Rector o Rectora- no tiene porqué sorprender, en tanto que decanas, investigadoras, profesoras, estudiantas están dando un testimonio vital de su valía intelectual.  De aquí a la Rectoría del Claustro no media más que un decreto o una elección o una sabia decisión de quien tenga el poder de nominación.  Es el momento de su llegada, así como en otros países del Continente:  Argentina, Bolivia, Canadá, Chile, Costa Rica, Honduras, Panamá, Perú, Puerto Rico, República Dominicana y Méjico.  La cuatricentenaria Universidad Nacional de Córdoba en Argentina, acaba de reelegir una filósofa que le ha sostenido la fama y la gloria que alcanzó desde cuando el Manifiesto Estudiantil de 1918 recorrió las Américas electrizando el alma universitaria y llevándola a dar luchas heroicas por la autonomía, y el co-gobierno que halló eco en Colombia.

En los 200 años del Alma Máter, no ha habido una sola Rectora.  Y es el momento.  A la par que los hombres, la mujer está involucrada en la vida de la U. de A. con igual intensidad y pasión por ella.  Dejó de ser el sujeto pasivo de antaño, para erigirse en líder, luchadora, estandarte de las grandes y pequeñas causas y controversias intelectuales que a diario se dan en el interior del Claustro y tiene por tanto el derecho de sentarse en la silla rectoral.  Sin provocar escándalo.  Sin que nadie pueda reclamar un mejor derecho que el suyo para gobernar los destinos de las 25 mil almas que por allí discurren.  El monopolio masculino del alto honor tiene qué ceder su espacio para la llegada de una mujer que rompa la barrera artificial que se le ha interpuesto desde 1804 hasta hoy en su legítima aspiración.

De verdad da grima que ninguna de las universidades colombianas, antiguas y nuevas, hayan dado ese sencillo pero vital paso de nombrar o elegir una Rectora. Esa exclusión odiosa y hasta vulgar de épocas superadas, no tiene razón de subsistir.  Se entiende que algunas por su origen confesional rechacen por principio el normal asunto.  Pero es que tampoco, y eso es lo inexplicable, las más liberales se han atrevido a dar el paso:  Nacional, Libre, Externado, Antioquia, Industrial de Santander, Medellín, para mencionar unas.  Por eso digo, aprovechando el momento del relevo en el Alma Máter, que la animosidad que ha impedido esa elección, se rompa.  Y sea esta la ocasión para felicitar la Universidad Jorge Tadeo Lozano que acaba de elegir Rectora a la exministra antioqueña Cecilia María Vélez, economista de la U. de A.  También a la U. del Sinú, que tuvo la primera Rectora colombiana.

P.S.:  La Corte y la Fiscalía, pilares de la democracia.




“Reproduzca esta información, hágala circular por los medios a su alcance: a mano, a máquina, a mimeógrafo, oralmente. Mande copias a sus amigos: nueve de cada diez las estarán esperando. Millones quieren ser informados. El terror se basa en la incomunicación. Rompa el aislamiento. Vuelva a sentir la satisfacción moral de un acto de libertad. Derrote el terror. Haga circular esta información”.
Rodolfo Walsh

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